Este tipo de ejercicio requiere el movimiento de grandes músculos durante un periodo mantenido de tiempo, lo que hace que el cuerpo demande en mayor cantidad el uso de oxígeno a nivel celular para metabolizar las fuentes energéticas, en este caso grasa y carbohidratos.
El corazón sufre adaptaciones, lo que implica un mejor funcionamiento y eficacia en su rol de propulsor de sangre al organismo, mejorando la irrigación y fluidez sanguínea.
Plataformas vibratorias que vibran verticalmente en una amplitud entre 2 y 4 mm, con una frecuencia regulable de acuerdo al objetivo a tratar. Esta vibración multiplica la fuerza gravitacional, por lo que es muy eficiente para mejorar la densidad ósea.
Las vibraciones mecánicas producen contracciones musculares reflejas, aportando al entrenamiento una ejercitación del 100% de las fibras musculares, a diferencia del 40% de un ejercicio físico convencional.